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sábado, 23 de agosto de 2014

Lilting


Rio Cinema es un pequeño y antiguo cine en el área de Dalston. Noreste de Londres, en zona 2 (el centro de Londres es zona 1). El edificio es un cine desde 1915. 175 butacas, y una cortina roja de terciopelo que se abre antes de cada proyección. Mientras la cortina está cerrada, se escucha de fondo música clásica.
Rio Cinema huele a madera, y tal vez sea lo más parecido en Londres, a lo que solía ser el Arteplex Belgrano, antes de que reformaran sus instalaciones, mientras conservaba la nostalgia del mítico Savoy.
Solo hay una sala, donde se proyectan unas pocas películas por semana. La cartelera se diferencia de los cines tradicionales por su alto contenido en cine independiente y de autor.

El precio de la entrada es casi la mitad de lo que cuestan el resto de los cines, £6 cuando las grandes cadenas cobran de £12 a £15 por persona. En Londres existen suscripciones para absolutamente todo. La membrecía anual para el Rio Cinema cuesta £25 y eso te da acceso a descuentos en comidas, entradas y recibís los programas en el buzón de tu casa todos los meses.

El cine ofrece algunos eventos especiales que se acomodan a la necesidad del público, como matinées de domingos a la mañana, o funciones para padres y bebés (puedo asegurar por haber caído de casualidad a una de estas funciones, que se LLENA de madres con carritos y sus respectivos niños)

En fin, yo fui a este lindo cine a ver Lilting.

Primer largometraje del director Hong Khaou. Sigue los días de una madre china que vive en un geriátrico en Londres, quien acaba de perder a su hijo en un accidente. A su vez, Ben Whinshaw (tal vez lo recuerden de Cloud Atlas, o del Rimbaud/Dylan de I’m Not There) era la pareja del joven, e intenta acercarse a la madre para no abandonarla durante su duelo.
Pero hay varias barreras en su relación, sobre todo culturales. No hablan el mismo idioma, y además la madre no sabía que su hijo era homosexual. Frente a este panorama, el personaje de Whinshaw se esfuerza en generar un acercamiento con la persona que probablemente más entienda el valor de lo que él acaba de perder.
Entonces nos vemos frente a la muerte de un ser amado. Y ese vacío que no siempre lo compartimos, pero alguna vez lo vivimos todos.
De golpe nos vemos cubiertos de responsabilidades y cosas que organizar, cuando solo se quiere dejar el tiempo detenido y recordar los gestos de esa persona, sus olores y su presencia.

Siendo una persona enamorada del lenguaje, que como Alejandra Pizarnik utiliza el mayor de sus esfuerzos para encontrar las palabras perfectas, generalmente sin aparente satisfacción, Lilting me desarma. Lilting me muestra sin silencio pero sin lenguaje, que las necesidades del alma van más allá de lo que puede lograr una palabra.

En Lilting hay mucho diálogo, y no hay un idioma común sino que hay varios, flotando, hasta que ya no hay ninguno. Se dice tanto que al final ya nadie dijo nada. O se dijo más en miradas, y en esos silencios en que no hacía falta la traducción para entender.

El esfuerzo que se hace para entender las palabras, disuelve su valor, y entonces cada uno se encuentra con uno mismo, con quien no hace falta hablar.

La película es un claro reflejo de lo que sucede culturalmente en Londres. Idiomas y tradiciones colisionando constantemente. Ninguna se anula entre sí, el mundo está expuesto, acá está todo y están todos. Se fuerzan los límites hasta que se derrumban. Y cada uno encuentra un rincón en el espacio donde puede hablar su propio idioma, aunque sea consigo mismo, y simplemente ser.

Hong Khau nació en Camboya pero ya es prácticamente un londinense. Su película tiene un poco de todo eso. Un estilo oriental innegable, en los ritmos, los planos y las formas narrativas. Y a la vez, esa libertad que le obliga a Oriente a abrirse. Le pide a gritos a esa madre, que se afloje, que se abra, que se libere. Su hijo es homosexual. Su hijo es homosexual. Su novio es ingles, y ellos se aman, y ellos se entienden. Viven en un pequeño departamento en Londres y van casi siempre al mismo café. Él fríe el bacon con palitos chinos. Ya no recuerda otra forma posible de hacerlo. En la habitación, todavía siente su olor.
Y ella también, es la única que también siente su olor en la habitación.

La expresión en el rostro de Pei-Pei Cheng (la madre) es una cosa maravillosa. Si necesitaban una actriz que responda a las necesidades del silencio en pantalla, no podrían haber elegido mejor.
Recuerdo estar sentada en la butaca de Rio Cinema, y de golpe, una puñalada dulce al corazón me hizo llorar en silencio. Y pensé “este guión es perfecto, es perfecto”
Después caminé por las calles de Londres. A la noche los pocos lugares que permanecen abiertos son los clubes turcos, casi siempre tienen unos escalones para abajo, y el local es subterráneo. Siempre se puede ver desde la vereda alguna mesa de pool y parecen suspendidos en el tiempo, con una atmósfera setentosa, la luz es verdosa.

Al otro día entré en un pequeño café en una esquina, sabíamos que en esa esquina antes no estaba ese café, y le preguntamos al chico que nos atendió y nos dijo “abrimos hace un mes. vamos a empezar a servir comida dentro de poco, recetas nuestras egipcias, creemos que a la gente le va a interesar, es diferente”


Bonnie & Clyde en Battersea Power Station

Artículo en La Otra Butaca


Cuando el verano llega a Londres, la ciudad se llena de cines “pop-up” que ofrece formas distintas de ver películas durante toda la temporada. Suelen proyectar cintas clásicas o de culto, para ver estrenos las opciones son los cines normales, o festivales. La variedad de locaciones utilizadas para este tipo de eventos es inimaginable. Terrazas, subterráneos, teatros abandonados, parques o, como en mi primera experiencia, centrales eléctricas fuera de funcionamiento. The Power of Summer es un ciclo de cine al aire libre, en asociación con la compañía Everyman, que tiene como sede Battersea Power Station. Algunos la tendrán de vista por el arte de tapa del disco Animals, de Pink Floyd.

Se encuentra a metros del puente de Chelsea, al sudoeste de la ciudad. El puente cruza el Támesis con todo su contorno adornado por lamparitas incandescentes que brillan a lo lejos dibujándolo en el paisaje con una serie de puntos amarillos. Desde el puente se pueden ver las maquinarias oxidadas de la central sobre el río.

Mientras nos acercábamos a la entrada, el entusiasmo aumentaba. Era la primera nota que escribía para La Otra Butaca, y todo, desde los 30 minutos de caminata que hicimos desde el Soho, prometía una gran experiencia que me iba a dar buen material para escribir.
Qué podía pasar?

Que las entradas estuvieran agotadas?

Después de sacarle fotos a todos los cartelitos pintorescos que anunciaban la cartelera del ciclo, e invitaban a disfrutar del poder del verano, el tipo de seguridad nos dijo que ya no quedaban tickets y que no iba a ser posible que viéramos la película.
Pero podíamos entrar al predio a disfrutar de la feria de comida y los barcitos y los juegos que completaban el ciclo, y tal vez ver la película desde lejos, sin audio…
Le preguntamos si había alguna chance de conseguir tickets más cerca al comienzo de la película pero nos devolvió un “no” con la cabeza y un gesto desesperanzado.

La entrada al predio solo costaba £5, (la entrada a la película £15, incluyendo el acceso al predio) así que, para nosotros todavía no era un NO rotundo.
Si hay algo que aprendí en Londres es que “entradas agotadas” acá, tiene 40% de veracidad.
Pagamos la entrada y nos dispusimos a disfrutar el rato que teníamos antes del último intento para la película.

The Power of Summer cuenta además con una feria de comida (“street food” como le dicen acá). En la ciudad hay una cultura de la comida que se enriqueció desde el aumento desmedido de inmigración. Tanto en los supermercados, como en locales, como en mercados, se puede encontrar comida típica de todo el mundo.

El ciclo se despliega a lo ancho de una terraza con vista al río. Todos los stands de comida, la decoración y los juegos para chicos, contrastan con las máquinas de hierro que descansan sin uso desde que la central dejó de funcionar en los 80. Hay carteles pintados con colores pasteles sobre paneles de madera, en letras gigantes que recuerdan a la tipografía pre-era digital.

Hay mesas distribuidas en distintos sectores aprovechando las variadas vistas, y cuando nosotros llegamos, de los parlantes salía música mexicana que coloreaba aún más el ambiente.
Es linda la apertura que hay hacia distintas culturas y a conocer cosas nuevas. La gente viene al ciclo desde distintos puntos de la ciudad, sin importar qué tan lejos o incómodo sea llegar. Y si suena música mexicana, bailan un poquito mientras se compran un mojito a plena tarde, y después si suena swing americano de los 50’ siguen bailando, y charlando y comiendo.

La película en cuestión esta noche era Bonnie & Clyde. Podíamos ver la pantalla antigua a lo alto, en contraste con el cielo azul y parte del edificio de la central de ladrillos rojos y oxidados que más tarde reflejarían el atardecer naranja.
El sector donde se ve la película está cercado por unos paneles blancos y solo se puede acceder con los tickets para la película que “recomiendan” comprar on-line.
Es imposible escuchar nada ya que el sistema de audio es con unos auriculares, como si fuera un auto cine, que te entregan en la entrada a ese sector.

Cuando la vimos a Bonnie en la pantalla, nos acercamos a probar suerte. Preguntamos si había algún ticket de sobra, de alguien que no había venido, pero éramos varios en la misma situación y directamente nos dijeron que no.
Todos se dieron vuelta muy educadamente y se retiraron vencidos, pero yo insistí:
“Hay alguna chance de que pueda entrar, al menos un ratito al final de la peli, para ver cómo es… En realidad vine para escribir un artículo para una revista, y solo quiero tener una idea de cómo funciona el evento…” Antes de que pudiera terminar mi chamuyo, el chico detrás del mostrador nos hizo entrega de 2 pares de auriculares y nos dijo “saben qué? pónganse cómodos, y disfruten la película”. (Me sentí tan bien chicos!)
La ironía de entrar de colados al cine a ver Bonnie & Clyde tiene una parte de genialidad.

Nos sentamos en un escalón en medio de las gradas anchas de madera. Al ratito se acercó una chica a entregarnos unos almohadones enormes rellenos de telgopor (supongo) que se amoldaban al cuerpo. Y así acostados cómodos con nuestras cervezas en vasos de plástico, vimos la película.

Bonnie & Clyde es un clásico de los ’60 dirigido por Arthur Penn, que cuenta la historia romantizada de la pareja de delincuentes americana Bonnie Elizabeth Parker y Clyde Chestnut Barrow.
“This here's Miss Bonnie Parker. I'm Clyde Barrow. We rob banks.”
La inocencia de los personajes, quienes como en las películas de Godard parecen niños grandes, es una de las características de la película que invita a disfrutar la aventura de esta pareja a la que solo le importa permanecer juntos y sobrevivir a los disparos de quienes intenten interrumpir su aventura. Y no importa cuántas personas mueran en manos de Bonnie & Clyde, ni cuántos bancos o autos roben, nosotros estamos ahí quietos expectantes deseando que nunca nunca sean atrapados.

Cada escena de la película tiene un equilibrio perfecto entre entretenimiento y calidad cinematográfica. La dirección, la fotografía, el guión y el arte son sencillamente impecables.

Mientras que para nosotros actualmente Bonnie & Clyde es un referente de un cine que pasó a ser clásico, en los ’60 rompió con varios esquemas y se animó a mostrar la rebeldía con violencia y crudeza. Además, como espectador, no necesitamos un héroe para empatizar e identificarnos. Bonnie, Clyde y toda la banda Barrow, son imperfectos e inmorales, y así, fascinantes.
Esta es una historia de libertad y sobre sentirse vivo. Y no hay nada más fuerte que esa sensación, frente a la pantalla, estar vivo.


miércoles, 23 de enero de 2013

Una Aventura Extraordinaria


Historias que mantienen al mundo en constante movimiento. Somos tan inconscientes de esto que reclamamos la verdad. "La Verdad". Como si existiera la verdad, o como si la necesitáramos más que esas ficciones que nos llenan el alma. Ang Lee, en su nueva película, nos demuestra la importancia de la fé en nuestras vidas, con una historia alucinante, desde lo espiritual hasta lo visual.
Situado en India, el país de las historias, con una de las culturas más ricas del mundo. El universo entero dentro de la boca de Krishna, Vishnu y su mundo de oro y piedras preciosas; Ganesh con su cabeza de elefante y su sabiduría infinita... 330 millones de dioses en el hinduísmo, suena absurdo no?
"La religión es oscuridad" dice uno de los personajes de la película, y paradójicamente, esta es una historia que va a lograr que creas en Dios.

Algunos aciertos al blanco y otros deslices casi imperdonables integran la filmografía del director taiwanés. En medio del silencio desde el 2009, emerge a la superficie con un título bajo la manga que ya obtuvo 11 nominaciones a los premios Oscar (y varios agnósticos convertidos :p)

Desde lo cinematográfico, esta es una cinta con momentos impecables en su guión, y una potencia visual que hipnotiza. Las escenas en el mar, tan aterradoras como bellas, representan uno de los mayores logros de la película, diferenciándose de tantos otros títulos con escenas similares. Hay tantas películas de naufragios (Hugo Zapata ya nombró su top cinco en cinesargentinos.com ¬¬) pero me atrevo a decir que en todas esas, las escenas del "accidente" en el mar, son siempre momentos secundarios completamente necesarias para la historia, pero intrascendentes en el recuerdo. En "Una Aventura Extraordinaria" estos momentos quedan grabados en la mente y en la boca del estómago, habiendo podido sentir incluso algún vestigio de mareo, o la sensación de miedo a ahogarnos. Los movimientos de cámara y los efectos especiales del agua, intensificados con el uso en perfecta medida del "3d", hacen la diferencia. En esta película no hay un uso desesperado de los recursos para satisfacer al espectador pochoclero, sino para satisfacer las necesidades de la historia. Como lo hizo James Cameron en Avatar, Ang Lee utiliza las más novedosas técnicas para crear personajes que en pantalla se ven reales, presentes.

Life of Pie posee un equilibrio imperceptible (lo cual lo hace perfecto) entre la sencillez de su historia en formato clásico, y la espectacularidad de su contexto (en medio del océano a solas con un tigre de bengala). A diferencia de la sensación que generaba "Taking Woodstock" acá sentimos que el director sabe lo que hace. Lo sabe perfectamente. Lo sabe en cada momento de humor colocado a la perfección, y lo sabe en cada momento de inmensa profundidad emotiva.
Suraj Sharma (Pi) hace un trabajo increíble en su papel. Y aún más considerando que todo fue filmado en un estudio, donde no interactuó ni con el océano ni con el tigre de bengala. Ang Lee dice que fue una señal de Dios encontrar a Suraj. Luego de haber probado a miles de chicos indios, él, simplemente, se parecía a Pi. Su talento indiscutible aportó a la película para que junto con los demás elementos que la componen, logren un producto con muy pocas fallas, y realmente imperdible.

La interacción entre experiencias realistas y otras más oníricas en la película, aportan una base de dualismo, característico de las culturas orientales, donde no hay distinciones claras entre conceptos opuestos, algo que los occidentales necesitamos aprender con urgencia. La belleza de lo incierto, el desafío que representa lo desconocido, son tópicos apasionantes que se explotan en la última película de Ang Lee, que seguramente va a dejar huella en la historia del cine.

Un estreno de calidad humana y artística, completamente recomendable.

Lo Más: La obsesión con múltiples religiones de Pi y la enseñanza de una fé mucho más verdadera. Durante todo el principio de la película el guión es perfecto.
La Escena: La mirada entre Pi y Richard Parker en medio de la noche. "tell me what you see"
La presentación de los dioses a través de distintos escenarios de India. Que hermoso e inspirador lugar, algún día vamos a ir =)
Lo Menos: Tiene ciertos, pocos, momentos en que pareciera no haber sido logrado del todo la intención. Pero no son importantes...

Love is hard to believe, ask any lover. 
Life is hard to believe, ask any scientist. 
God is hard to believe, ask any believer. 
What is your problem with hard to believe?

[Pony-Puntaje> 8]


viernes, 19 de octubre de 2012

The Whirlpool


The Whirlpool encaja perfectamente dentro del marco del Festival de Cine Inusual, por su origen experimental, su lenguaje y sus recursos fuera de lo común.
Es el primer largometraje del joven director americano Alvin Case, quien por recomendación de un amigo, decidió embarcarse en una colaboración transatlántica cinematográfica. Él, director, a través de e-mail con Agathe Feoux, actriz francesa, comenzaron a dar forma a este proyecto, que ya desde un comienzo presentó complicaciones que transformaron al proceso de realización, en toda una aventura: horas de diferencia, distintos idiomas, pero con las ganas comunes de hacer una película, fueron determinando las maneras de hacerla posible.

9mil dolares de presupuesto, filmada en locaciones de 3 países diferentes, producción americana con elenco extranjero y un equipo compuesto por una Panasonic Lumix GH1 con lentes Nikon y Minolta, una Canon 7D con un lente 28mm y un Apple iPhone 4
Generalmente en festivales como éste podemos encontrarnos con películas hechas a pulmón, que demuestran un nivel de ingenio y creatividad que a veces escasean en producciones con presupuestos no acotados.
En The Whirlpool no vamos a encontrar nada a lo que estemos acostumbrados. Ni en su estructura, ni en su imagen, ni en su montaje, ni en su musicalización...
Rompe con todos los parámetros de narración, con diálogos en off sobre imágenes pertenecientes a otras escenas, incoherencias temporales, y nos obliga automáticamente a cambiar nuestra propia manera de mirar, y de analizarla.
Es llamativo que con tan poco, ésta película pueda presentar un desafío para el espectador, distinto del que proponen las películas que disponen de mayores recursos.
Probablemente ante la falta de comodidad en las maneras tradicionales de hacer cine, debido al bajo presupuesto, la misma forma de realización utilizada, obliga a cambiar también el ida y vuelta con el público. Si va a funcionar de manera distinta al momento de concebirla, va a presentar una experiencia distinta. Parecieran ser dos condiciones inseparables.

The Whirlpool relata la enfermiza relación entre dos jóvenes sin rumbo, que luchan interna y externamente con las secuelas que van dejando sus vivencias. La memoria, condicionante total de nuestro propio ser, era el punto a destacar según Alvin. Pero lo hace como ninguna otra película lo ha hecho, con un subtexto que se nos evidencia contundentemente pero casi sin querer, como por arte de magia, como si ni siquiera hubiera estado escrito. 
Las imágenes se despliegan como recuerdos fugaces, repitiéndose, deformándose e invadiendo la pantalla como a veces nuestro pasado invade nuestra mente. 
Probablmenete hayamos aprendido a ignorar el proceso, pero todo, absolutamente todo a nuestro alrededor, funciona como disparador de recuerdos que relacionamos para la interpretacion que hacemos inconscientemente de las cosas... 
El presente no existe sin  pasado, la percepción no existe sin memoria.

Cámaras en mano, improvisación, malas exposiciones automáticas; mezcladas con escenas de belleza fotográfica, actuaciones brillantes y muchísima profundidad humana, hacen que The Whirlpool sea cine de autor que vale la pena. 

Lo más lindo es que la película exige sutilmente un desorden y reorden de nuestras concepciones, y un tiempo para digerir la manera en que nuestra mente fue reprogramada para decodificar su inusual lenguaje.

No está todo hecho en el arte, y aunque Alvin Case no esté forjando una nueva forma de hacer cine, da placer poder afirmar, que lo hace a su manera.

Lo Más: La sutileza con que se revela el subtexto. La punta del iceberg es extremadamente pequeña con respecto a todo lo que hay bajo el nivel del agua.
La Escena: El beso frente a las Cataratas del Niágara.
Lo Menos: Personalmente en algún punto de la historia comenzó a parecerme larga. Lo recobré después de finalizada la proyección, al estar un tiempo pensando la película...

[Pony-Puntaje> 7]




martes, 11 de septiembre de 2012

Nocturnos


Con una fuerte presencia de la poesía, Edgardo Cozarinsky se aleja de los naturalismos del cine, en su último trabajo proyectado en el Bafici de este año: Nocturnos.
Luis, el personaje central de esta historia que no es historia, deambula por la noche de Buenos Aires, atravesando su belleza y brutalidad, cualidades que conviven como en un mismo poema.
Violencia impregnada en las paredes de la ciudad, verdades que se hacen transparentes al esconderse el sol, almas vagabundas, deseos que acechan, miedos, rencores, pasado.
Estos nocturnos no olvidan, viven así de noche a noche acumulando su historia, y la que no es suya, para cargar con un peso inevitable pero sostenible.
Porque la dificultad de vivir también es poesía.
Y el cine es el lenguaje de Cozarisnky.
Los personajes principales: la noche y la música. Después la palabra y las caras: Esteban Lamothe, Marta Lubos, Esmeralda Mitre, Jimena Anganuzzi, Luis Ortega, Rita Pauls, entre otras...
Las ideas más personales transcriptas a la pantalla por medio de un proceso de trabajo accidentalmente perfecto, que logra que la obra final, sea una porción de alma de su realizador.
Desaparece la posibilidad de juzgar objetivamente la película porque quién soy yo para determinar si cuando alguien llora, llora bien. O cuando alguien se expresa, se expresa bien.
Nocturnos es uno de los aullidos de Cozarinsky al alcance de todos, como espectadores.
Creo que solo basta con tomar el derecho que se nos otorga a disfrutarla.
Nocturnos es cine nacional con esencia, con contenido invisible y penetrante.   

"No me entregues, tristísima medianoche, al impuro mediodía blanco" A.P.



jueves, 26 de abril de 2012

Electrick Children

BAFICI 14 [2012]


Encabezo ésta crítica con el trailer prometedor de la ópera prima de Rebecca Thomas. El responsable de las funciones agotadas de todas las proyecciones del Bafici, con esa fotografía hermosa y esa historia que adelantaba creatividad y una iniciativa original dentro del grupo de películas sobre adolescentes.
Rachel es una quinceañera de familia mormona que en un acto de rebeldía, escucha a escondidas un cassette azul que contiene una versión de "Hanging on the Telephone". En el instante en que empieza a sonar la melodía rockera, algo indescriptible le recorre el cuerpo a Rachel, y de un día para el otro, la jovencita está embarazada.
No importa cómo lo tomen las personas que la rodean, ella sostiene que fue una inmaculada concepción por la grabación que contiene la cinta. Así como le enseña su religión acerca de la concepción de Jesus, pero con un cassette.
Ante tal panorama, la familia de Rachel arregla una boda con un joven de la comunidad, y frente a esto, Rachel no encuentra otra opción más que fugarse a la búsqueda de quien debería compartir con ella el nacimiento de su hijo, la voz en el cassette.

ok..... Algunos pueden considerar la trama un tanto absurda y ridícula, pero a mí (y creo que a muchos, debido a la nula cantidad de asientos vacíos en las salas en las que se proyectó) me causó curiosidad. Juzgando por su trailer, para mí era una de las promesas del Bafici.
La película comienza bien, planteando lo que ya sabemos, creando el clima y construyendo la historia que se nos presenta en el trailer y en la sinopsis.
Desde el primer minuto descubrimos un grado de humor que sorprende."Ah bueno, van a acompañar la trama con un poco de comedia, ok" pensamos... y nos reímos en cada chiste o cada situación cómica que se presenta. Es una película entretenida y llevadera, que se disfruta -perdón, chiste interno- y con unas actuaciones realmente muy buenas. Julia Garner ("Martha Mercy May Marlene") hace un genial trabajo en el rol protagónico. Hermosa, ingenua y fascinada con el nuevo mundo que se le presenta al alejarse de su familia, Rachel es el centro de la película, que mira su alrededor con ojos primerizos y nos invita a observarlo igual. Pero es Rory Culkin ("The Chumbscrubber", "Scream 4"), quien a mi gusto aprovecha sus escenas al máximo, robándose la atención en cada oportunidad que tiene, entregando una actuación memorable y recreando un personaje aún más complejo que la inmaculadamente embarazada Rachel. El es Clyde, perdido en su mundo interno, va a vivir profundos cambios desde la llegada de Rachel a su vida. Liam Aiken ("Una Serie de Eventos Desafortunados") es Mr. Will. Atraviesa la película sin grandes responsabilidades pero protagoniza momentos disfrutables.
La fotografía es unos de los mayores atractivos del film, siempre impecable desde el primer encuandre, y no decae en ningún momento. El problema de Electrick Children es que nunca despega realmente de esa introducción que desarrolla con gran detalle. La llegada de Rachel a Las Vegas, el mundo con el que se encuentra y el mundo que deja detrás, pero qué hay de esa increíble historia de la cual pretendemos algo de información? Vamos... la chica acaba de quedar embarazada por escuchar un cassette... Tenemos el escenario, la fotografía, los actores y la trama ideal para hacer una película inolvidable, distinta, llamativa... y de golpe (o no tan de golpe) nos encontramos con que todo eso que era tan prometedor, es solo el contexto, la excusa para contar una historia trillada (suena un poco duro, pero es la realidad). Tal vez lo valorable es que se cuente la misma historia, dentro de un contexto único, pero para mí esta misma cualidad representó la base de la decepción.
Al fin de cuentas Electrick Children es una comedia dramática de adolescentes que sigue a una chica al encuentro con sus raíces y con ella misma. En lo único que dista de todas las películas que abarcan la misma temática, es en el disfraz que la envuelve. Electrick Children se esfuerza por ser diferente, como lo hacen los adolescentes que terminan haciendo las mismas cosas que todos los que se esfuerzan para ser diferentes, logrando el resultado opuesto. Los errores que se cometen responden a estos esfuerzos, descolocando a la película de cualquier casilla. Y no es que prefiera que las películas encajen cómodamente en las estructuras de los géneros, pero Electrick Children pareciera ser lo que no quiere ser, y nunca llega a ser lo que pretende. A partir de la primer mitad de la película, esa incomodidad comienza a invadirnos y a acompañarnos en la experiencia, que aunque no llega al destino esperado, vuelvo a repetir, se disfruta.

No quiero ser redundante pero no puedo dejar de destacar (aunque sean puntos negativos) que incluso los aciertos de la película personalmente creo que representan los defectos del film. La hermosa fotografía no solo fue desperdiciada, sino que está mal utilizada, creando atmósferas y climas que engañan. Estéticamente Electrick Children podría ser una película profunda y compleja, con mucho más en su interior que lo que se muestra en la superficie, al estilo de "Paranoid Park" u "Os Famosos e Os Duendes Da Morte", pero es en cambio mucho menos que lo que se muestra en la superficie. Creo que me ha pasado muy pocas veces en el cine, el dejarme llevar por mis expectativas y decilucionarme de esta manera, pero siento que Electrick Children produce este efecto sin la necesidad de las expectativas previas... No puedo separarme de mi persona, yo la ví y no puedo decir cómo se sentiría alguien al verla sin esperar nada en especial. Sinceramente no puedo.
Trato de ser lo más objetiva posible, y éste es el resultado.
Es una linda película. Pero nada más que eso... (odié que sea nada más que eso...)

Lo Más: Rory Culkin
La Escena: Cuando ella escucha el cassette, la cámara subiéndole por el cuerpo como cosquillas.
Y la escena de los chicos en la calle, la que aparece en el trailer, hermosísima, fresca, y fotográficamente inspiradora.
Lo Menos: La enorme pretensión que imposibilita a la película ser lo que realmente es, sin defraudar.

[Pony-Puntaje> 5]