Empiezo diciendo que el cine argentino me sorprende cada día. Llegué 3 minutos tarde a la película y mirando la pantalla en medio de la oscuridad, tantendo los asientos para sentarme en el primero que encontrara vacío, (que eran muchos) no pude evitar sonreir.Y así quedó mi expresion durante la duración de La Ronda. Que me hizo hasta llorar de la risa, como pocas veces me habia pasado antes en el cine.Plagada de genialidades que se basaban en escenas sencillas, con un guión concreto, cálido, y a la vez bizarro en muchos momentos, absurdo, cómico y realista. La película dice mucho tanto con palabras, como con miradas y silencios.Es un conjunto de cosas que combinan perfectamente entre si: una buena historia (linda historia) con actuaciones memorables y una selección de actores que maravilla; hermosa fotografía que deleita a la vista, y sorprende al que prejuicia el cine nacional; música que acompaña y convierte el viaje en algo más agradable aún; y detalles. Todo lo hacen los detalles.Una película que estuvo en el Bafici previamente, y me habia quedado con agnas de ir a verla. Pero ahora me deja con un pensamiento: "por qué no vi películas como esta en el BAFICI????"Al final no era todo silencios que luego de agotar al espectador te convierten en observador de lo monótono de un sonido constante, o un lugar vacío donde no apsa nada, aunque luego de mirarlo por un largo rato te genera la sensacion de que sí pasa, pasa taaanto, o no, y te levantas de la sala, te lavas los ojos con agua fria, y elejis otra pelicula. A ver si en esta siguiente, luego de los 15 minutos de esa escena catalogada como la genialidad del film que dura 4 horas, satisface aunque sea un poco tus nuevas ganas de presenciar una película dinámica...Hay momentos y momentos. No siempre uno esta en sintonía con la nada. En esos días, queremos que nos hagan reir, o que nos hagan preocupar, o llorar, o bailar.La Ronda te hace querer ver más cine nacional, te hace salir del cine contento, te hace saber que nadie es perfecto, y que eso es tan perfecto...
Lo más: el Guión y Sofía Castiglione
La escena: en el teatro de vanguardia con el monologo final de Leonora Balcarce.
Lo menos: El personaje de Martín Piroyansky podría haber sido menos secundario...
[Pony-Puntaje> 8]

